Pensamientos varios…
Este trabajo me ha dado vida desde el primer minuto, desde el primer instante en el que me lancé. Hoy, puedo decir, que mi vida es la fotografía y ésta trasciende a todos los rincones de mi casa, llena de marcos de fotos, de fotos antigüas… Pasé de ser un completo desconocido, un hombre que, a priori, no valía para gran cosa, a ver que efectivamente sí tenía un don, tenía talento. Y cuando estoy en momentos duros, siempre repaso todo aquello que he conseguido, a pesar de todos aquellos que no me lo han reconocido, o a aquellos que han preferido permanecer en el anonimato, o no relacionarse conmigo. No les miro mal por ello, cada uno elige su camino.
Qué duda cabe que estoy orgulloso. Personalmente, miro atrás y me parece increíble el camino tan largo que he recorrido en tan poco tiempo y lo mucho que me queda por andar. Y pienso que puedo decirlo, por supuesto que sí… estoy orgulloso de muchas de las fotografías que he hecho. Estoy orgulloso de ellas y las miro con cariño, al igual que cuando alguien me pregunta si soy Daniel Colleman, o me da las gracias por lo que he hecho a su hija, o me felicita por un reportaje… me siento feliz y orgulloso.
Aislarme de todo lo malo y todo lo negativo, de todas las palabras duras o quizás, mejor dicho, de todo aquello de lo cual no se habla y también de aquello que se evita… me ha resultado muy duro, muy duro… y, personalmente, de vez en cuando sigue afectándome, soy una persona sensible, nací con ello. Pero eso ha fortalecido mi sentimiento de apego por aquellos que muestran su lado más cariñoso conmigo y por aquellos que me siguen y me apoyan.
Esto no sería demasiado profesional, pero doy gracias a Dios cuando, tras un trámite puramente profesional, una pareja me llama para tomar un café. Y es que me voy dando cuenta que el tratar bien a las personas, tratarles como alguien cercano, mimarles y ayudarles en lo que necesiten irremediablemente da buenos frutos. No hay sensación más gigantesca en mi vida que la de sentirme querido, que alguien muestre interés por mí. Y cuando lo hacen, y más si es una pareja para la que he trabajado día y noche, acostándome tarde y luchando por tener el trabajo a tiempo (o al menos eso he intentado)… me hace ver que quizás soy alguien que vale la pena, que quizás me he estado queriendo menos de lo que debiese durante un tiempo y es hora de que otros me abran los ojos.
Siempre hay de todo, siempre hay parejas que echan el cerrojo, firman el recibí y se acabó todo. Es respetable, es normal, tampoco pido nada contrario a eso, comprendo que un negocio vive de esas personas también. Pero cuando alguien permanece y te abre la puerta, es una sensación tan preciosa que, ya en mis circunstancias, te hace darte cuenta que realmente hay más vida tras el trabajo, tras las horas de viaje en coche, tras las noches en vela y tras todo lo que genera estrés en la vida.
Este año me prometí dar lo mejor de mí mismo hasta la fecha y, hablándolo con Vero el otro día, llegamos a la conclusión que efectivamente lo estamos consiguiendo, estamos avanzando, con mejores fotografías y mejores reportajes, intentando dar un mejor servicio y un trato más cercano…
Tan sólo falta entonces oir la voz de nuestros clientes sobre si lo estamos consiguiendo o no…, para nosotros mejor les llamamos parejas y que, en un futuro, si Dios quiere, cuando finalice todo, quizás serán ya amigos, y nuestro círculo social poco a poco se irá ensanchando, y nosotros progresivamente iremos dando gracias a la vida por hacernos cada día más felices.
Un abrazo en este lunes nostálgico!
Daniel Colleman
2 comments
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Inma e Israel
Gracias a vosotros por ser como sois.
Se dice que detrás de una hermosa fotografía esconde muchas cosas, sensaciones, recuerdos… pero también delante de ella, en este caso se esconden unas magnificas personas. Realmente hacéis felices a muchas parejas, familiares, amigos… cualquiera que tropiece por casualidad con alguna instantánea vuestra.
Felicidades Daniel & Verónica.
De todo corazón.
Firmado
Unos amigos
belen
sin palabras!